La importancia del Vinilo

por: coronelmarmaduque

abril 29th, 2012 // Corcheas, Litarutera

 

En mi casa no alcanzó a tocarse un vinilo nunca; la tecnología de moda durante la primera parte de mi vida fue el cassete, el último y más compacto receptáculo análogo de sonidos, toda una revolución por su facilidad para manipular, transportar y hasta grabar y regrabar (luego vendría el CD y el mp3 y toda esa caca que escuchamos hoy). A pesar de eso, siempre alguno que otro vinilo juntando polvo en algún rincón conocido, esperando la próxima sesión de orden profundo para salir volando al purgatorio de las cosas obsoletas. Nunca me llamaron la atención hasta bien avanzada mi historia de melómano (creo que en los primeros años de universidad), cuando encontré una torrecita de vinilos en la pieza de guardar de mi abuelo, con algunas joyitas de Los Jaivas, Los Beatles, Lennon, Joan Baez, Creedence y otros, marcados con los nombres de mi mamá y de mis tíos y de amigos de ellos, ya que, como me explicaron, en esa época un disco era un objeto preciadísimo, traído muchas veces del extranjero y prestado sólo a los mejores amigos; en el caso de los que prestaron a mi familia al parecer fue mala idea porque nunca volvieron a sus dueños (después supe que otros discos con música más comprometida habían ardido por días en la chimenea en plena primavera del 73, junto con las camisas amaranto y otras cosas de mi tío, en un ataque de nervios paranóicos de mi abuela). Para mi fue todo un descubrimiento esta pila de objetos inmensos, super delicados y hasta medios mágicos: cómo era posible que esas ranuritas conservaran música? cómo llegaban los bajos eléctricos y coros y solos y silencios a salir de ese plato plástico?

No fue hasta que me conseguí un tocadiscos semi-desvencijado, guardado en la pieza de guardar de mis otros abuelos (donde encontré otra pila de discos, algunos ya inservibles por años y años de humedad y polvo), que pude esuchar el sonido cálido del vinilo por primera vez y de tan cerca; el movimiento del disco y la generación de ruido por simple roce y el cuidado con que había que tratarlos y la necesidad de limpiarlos de vez en cuando y las “papas fritas” (ese ruido como de fritanga que sale cuando los discos van perdiendo calidad o estan un poco sucios) enamoraron por siempre mi yo fetichista. Esto lo reconozco y me doy cuenta de lo tremendamente frívolo que puede llegar a ser uno, pero pasado el tiempo, cuando empecé a frecuentar boliches en San Diego y el Persa y cerca de Buchef y en las ferias libres en busca de antiguas cosas nuevas, me empecé a dar cuenta del valor fundamental de estos objetos: ahí hay música y sonidos que ya no están disponibles en ninguna otra parte, desde discos obsoletos de una banda de rock progresivo argentino hasta grabaciones de organillos, con una gama infinita de rarezas entremedio.

Hay música que no ha sido ni jamás va a ser reeditada por las disqueras, y que está en parte importante guardada en esos platos plásticos, y gracias a San Internet hoy también en blogs de melómanos del mundo que se han dado la paja de recopilar y subir en formato digital miles de maravillas (lamentablemente el ambiente enrarecido del último tiempo en la red que se supone que es de todos ha sido invadida por los nefastos y odiosos y avaros de siempre y sitios como sellodicap.blogspot.com o discosvioleta.blogspot.com desaparecieron y siguen desapareciendo día a día; de todas maneras si uno busca encuentra, desde cumbia hasta metal, pasando por cueca, pa cuyos fanáticos dejo este link: http://www.cancionerodecuecas.cl/).

El dato ñoño: el CD es formalmente un formato supuestamente sin pérdida de calidad, ya que el audio digital que almacena está muestreado a 44.1 kHz, lo que según el teorema de Nyquist es suficiente para contener el rango de 20 Hz a 20 kHz que es capaz de percibir el oído humano normal. En realidad este rango depende de la persona y de la edad: la gente mayor escuchan menos frecuencias (más de alguno ha de cachar la típica talla colegial de ponerle un ringtone ultrasónico al celular y hacer sangrar las orejas de todos excepto del profe). Así, hay un rango mayor de frecuencias que algunas personas pueden oír y que no están disponibles en CD (alguna vez vi por ahí que aunque uno no “escuche” directamente estas frecuencias, el cuerpo igual las siente a través de los huesos, lo que suma también a la sensación de lo que se está oyendo; si alguien tiene esa información o alguna referencia se agradecería  que la posteara en los comentarios). Además, el hecho mismo de digitalizar la música añade una distorsión implícita que el vinilo no tiene. Por último, hay otro punto importante: las modas de grabación y las tecnologías disponibles actualmente que permiten hacer cosas como aumentar la capacidad de generar volumen (un video muy gráfico de esto, llamado “la guerra del volúmen”, se puede ver aquí: http://www.youtube.com/watch?v=3Gmex_4hreQ); el vinilo tiene un mejor manejo del rango dinámico, que es la capacidad de generar sonidos muy bajitos y sonidos muy altos dentro de una misma pista, lo que obviamente le da más belleza y complejidad a la música. En resumen, si uno escucha un vinilo siente más cosas que con un simple CD, otro punto a favor de las tecnologías análogas! (para ñoñerías más técnicas y una bonita foto en microscopio de la ranura de un vinilo ver http://francisthemulenews.wordpress.com/2011/01/03/que-suena-mejor-al-oido-un-vinilo-un-cd-o-un-dvd-de-audio/).

Hay hoy un pequeño renacer del vinilo, lo que me alegra caleta, y hasta hay un día en que se le celebra, el 3 de Mayo, pa quien le pudiera interesar:
http://www.lanacion.cl/fanaticos-de-la-musica-celebran-el-dia-del-vinilo-en-chile/noticias/2012-04-26/130312.html

3 Responses to “La importancia del Vinilo”

  1. marmaduque dice:

    guena Lucho, ta alucinante esa página

  2. Pachi Araya dice:

    Sip, es chori el renacer actual de los vinilos…
    long life a los long play!!!

Leave a Reply