Archivo por Corcheas

Nicolás Guillén en la música cubana

// febrero 17th, 2015 // Na` que decir » // Corcheas, Informeichon, Litarutera, Videos

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Este libro es uno de esos libros pequeños, que nadie está apurado por leer, que pocos conocen y en realidad a pocos le interesa, sin embargo, luego de leerlo hay muchas cosas que puedo decir y que espero den valor a este libro.

Antes de hablar del libro en sí hay algunos datos valiosos, este libro realizado en 1992 es de la Editorial Letras Cubanas, de la Dirección de Literatura Instituto Cubano del Libro en una colección de homenajes a distintos artistas de la Isla, eso explica su humilde presentación y su existencia, pues Nicolás Guillén es uno de los poetas más importantes de Cuba, pero ya hablaremos de eso.

 

nicolasguillen

Otra cosa interesante es cómo llegó este libro a mis manos, llegó en una Liberación de libros, ¿Qué es eso? Es una actividad que se hace cada cierto tiempo en Santiago y que libera libros e invita a que otros lo hagan, uno después de leerlo debe volver a liberarlo (o esa es la idea), y puedes rastrear el libro con un código que trae. Todo esto es organizado por La Biblioteca libre.

Pero hay una última cosa que agregar, este libro tiene algunos timbres y notas que quiero compartir, pues esos detalles le dan una historia al libro, tanto al objeto como al contenido.  Aparece por ejemplo una frase escrita con manuscrita en grafito que dice

“Donación Emb de Cuba”

y tiene un timbre en otra parte que dice

PROPIEDAD DEL CENTRO DE SERVICIOS
CULTURALES PARA JOVENES BALMACEDA
1215
POR FAVOR NO RAYAR, CALCAR O SACAR
HOJAS DE LOS LIBROS

LA CULTURA ESTA EN LOS LIBROS
¡¡CUIDALOS!! A TODOS NOS
SIRVEN

CENTRO DE INFORMACION PARA JOVENES
I.MUNICIPALIDAD DE SANTIAGO

 

Lamentablemente nadie leyó la advertencia, porque al parecer nadie leyó el libro como lo indica su ficha de préstamo en la contratapa. O sea, podemos concluir que este libro del cual se hicieron sólo 1000 ejemplares y que llegó por lo menos 1 a Chile, fue donado por la Embajada de Cuba a la Municipalidad de Santiago, y que estuvo algún tiempo (por lo bajo unos 15 años) en Balmaceda 1215 donde nadie lo pidió, aunque esperamos haya sido hojeado, y por lo mismo es finalmente lanzado en la búsqueda de un lector con este proyecto llamado “la biblioteca libre“.

Entenderán ahora mi felicidad de ser yo ese lector y que tengo el minúsculo poder de hacerle honor, mediante este post, a un libro que difícilmente hubiera leído si no me topo con la liberación de libros. Así que, ya escrito el post, lo volveré a dejar en algún lugar de Santiago con la ilusión que alguien más lo lea.

Ahora les contaré de que se trata el libro. Como les comentaba, Nicolás Guillén (1902-1989) fue un poeta cubano y se le denomina “el poeta del son”. Personalmente creo que es el poeta con más ritmo musical que he leído, uno se pone a bailar leyendo su obra, y de seguro ustedes sin querer han oído alguno de sus poemas, pues muchos han musicalizado sus versos, un buen ejemplo en Chile son “Mulata” y “Sensemaya” de Inti-Illimani o “La Muralla” de Quilapayún.

De pasada recomiendo dos de sus libros más famosos y que pueden hallar en cualquier librería de viejo: “Songoro Cosongo” y “El son entero”.

Volviendo al libro, esta es una recopilación de textos realizados por Nicolás Guillén entre 1930 y 1948 y que tratan sobre música y músicos cubanos, algunas entrevistas o despedidas cuando algunos murieron. La verdad es que no conocía de nombre a ninguno,
salvo a Benny Moré, lo que em abrió todo un mundo, aunque al buscar hay pocos registros en la web, no sé si porque son cubanos o porque son muy viejos. Así que para terminar les dejo los nombres de estos músicos a quien Guillén dedicó algunas páginas: Rosendo Ruiz, Brindis de Salas, Virgilio Diago, Rita MOntaner, Manuel Corona, Eliseo Grenet, Benny Moré, Roberto Ondina, Bola de Nieve (Ignacio Villa) y Alejandro García Caturla.

Nicolás Guillén en la música cubana (1992).

T-clado

// agosto 3rd, 2013 // 1 Valiente » // Corcheas, Revistas

Christian Riffo.  O Raúl Risso. Uno de esos dos era el nombre de mi profesor de teclado. En esa brillante época – pero acá brillante no es un juicio de valor, sino una característica etérea, el tono que habría que darle a la serie de televisión sobre los noventas – mis padres le pagaban a Christian (o a Raúl) para que iniciaran a mí y a mi hermana en el arte de hacer sonidos con una pianola electrónica. Sin duda, este bizarro instrumento era un reflejo fiel de modernidad sudaca: de líneas sólidas, colorido sobrio, emulando mal un instrumento real, pero con luces y botones tan numerosos como inútiles. Un instrumento para el self-made man que el mundo nos prometía llegar a ser, que ese Chile apenas saliendo de la oscuridad con una inercia de transbordador nos ofrecía encarnar: con la izquierda (la mano, no la tendencia política), el Casio de 4 octavas permitía modular secuencias armónicas con decenas de ritmos (desde bossa-nova hasta rock pesado) y a velocidades ajustables, y con la derecha era posible generar melodías con los más variados instrumentos (violines, marimbas, trompetas y hasta una voz que enumeraba en inglés). El resultado era macabramente sintético (casi tanto como el sueño del self-made man) e inorgánico, pero lo acepté: era la manera de hacer música que mi época me había concedido.

Aún recuerdo al tipo, seguidor de la misma doctrina que Christian (o Raúl), que  se plantaba todos los domingos en el hall de entrada del supermercado a interpretar covers al estilo Kenny G y una canción que también se usaba como jingle de la tienda. No lo admiraba pero mi viejo sí, y supongo que eso lo animaba a seguir pagándonos las clases, mientras los niños del mundo aprendían solfeo, piano funcional y algún instrumento real. No conformándose con la técnica, Christian (o Raúl) nos llevaba un paso más allá torturándonos con el repertorio. Sólo recuerdo Electricidad de Lucerito y The Final Countdown (que era, debo admitir, bastante difícil). Recuerdo haber solicitado explícitamente aprender la canción que se usaba para promocionar al supermercado (¿habrá sido, acaso, la idea de que el esfuerzo me hundía en la vileza, al punto de salvarme?). De puro tozudo, fui más allá y saqué los acordes sin el modo automático de acompañamiento electrónico al que estaba habituado. En cierta ocasión la toqué frente al profesor de música del colegio, quien me bendijo con dos minutos y medio de atención, porque reconoció la melodía de una película de Chaplin. Omití la fuente, por supuesto, y fui admirado como joven cinéfilo. Fue el peak y el comienzo del ocaso de mi carrera como tecladista.

No tengo nada que agradecerle a Riffo (o Risso), pero la anécdota me sirve para introducir a Sound 8 Orchestra. Admito que me reconcilié con la escuela Casio al conocer a este dúo batería-teclado, que retoma la tradición de la pianola con acompañamiento automático, ese sueño ochento-noventero, y le da una vuelta de tuerca para transformarlo en una sicodélica y por lo menos interesante revisión de lo que yo consideraría incluso un estilo. Acompañados de una proyección de cintas de video antiguas (similares a la del clip que pego a continuación), estos alemanes sacan algunos pasos de baile y recuerdos nostálgicos a la concurrencia, venidos de ese tiempo en que se pensó que la música entera se podía embutir en una caja negra con teclas plásticas.

 

 

 

 

Archivos inéditos de fiestas de El Pájaro Verde

// julio 23rd, 2012 // 1 Valiente » // Corcheas, Informeichon, Videos

Gracias a una desclasificación de archivos realizados por el supremo Lo Director, es que ahora podemos ver imágenes de una fiesta con fines monetarios para pagar alguna de las primeras revistas de El Pájaro Verde.

En este importante archivo, histórico por decir lo menos, podemos encontrar datos valiosos como que en ese tiempo todo estaba en blanco y negro, o el caos innato que producía la música ya en  aquellos tiempos. Se ve además a Coronel Marmaduque, Manta de carne, Clorofi Landó y Seno Cuadra entre los asistentes.

Lamentablemente es sólo un extracto, pero sabemos que aquel evento terminó en un incendio y que además sirvió de inspiración para un director de cine húngaro.

Acá van esas imágenes.

La importancia del Vinilo

// abril 29th, 2012 // 3 Mentiras » // Corcheas, Litarutera

 

En mi casa no alcanzó a tocarse un vinilo nunca; la tecnología de moda durante la primera parte de mi vida fue el cassete, el último y más compacto receptáculo análogo de sonidos, toda una revolución por su facilidad para manipular, transportar y hasta grabar y regrabar (luego vendría el CD y el mp3 y toda esa caca que escuchamos hoy). A pesar de eso, siempre alguno que otro vinilo juntando polvo en algún rincón conocido, esperando la próxima sesión de orden profundo para salir volando al purgatorio de las cosas obsoletas. Nunca me llamaron la atención hasta bien avanzada mi historia de melómano (creo que en los primeros años de universidad), cuando encontré una torrecita de vinilos en la pieza de guardar de mi abuelo, con algunas joyitas de Los Jaivas, Los Beatles, Lennon, Joan Baez, Creedence y otros, marcados con los nombres de mi mamá y de mis tíos y de amigos de ellos, ya que, como me explicaron, en esa época un disco era un objeto preciadísimo, traído muchas veces del extranjero y prestado sólo a los mejores amigos; en el caso de los que prestaron a mi familia al parecer fue mala idea porque nunca volvieron a sus dueños (después supe que otros discos con música más comprometida habían ardido por días en la chimenea en plena primavera del 73, junto con las camisas amaranto y otras cosas de mi tío, en un ataque de nervios paranóicos de mi abuela). Para mi fue todo un descubrimiento esta pila de objetos inmensos, super delicados y hasta medios mágicos: cómo era posible que esas ranuritas conservaran música? cómo llegaban los bajos eléctricos y coros y solos y silencios a salir de ese plato plástico?

No fue hasta que me conseguí un tocadiscos semi-desvencijado, guardado en la pieza de guardar de mis otros abuelos (donde encontré otra pila de discos, algunos ya inservibles por años y años de humedad y polvo), que pude esuchar el sonido cálido del vinilo por primera vez y de tan cerca; el movimiento del disco y la generación de ruido por simple roce y el cuidado con que había que tratarlos y la necesidad de limpiarlos de vez en cuando y las “papas fritas” (ese ruido como de fritanga que sale cuando los discos van perdiendo calidad o estan un poco sucios) enamoraron por siempre mi yo fetichista. Esto lo reconozco y me doy cuenta de lo tremendamente frívolo que puede llegar a ser uno, pero pasado el tiempo, cuando empecé a frecuentar boliches en San Diego y el Persa y cerca de Buchef y en las ferias libres en busca de antiguas cosas nuevas, me empecé a dar cuenta del valor fundamental de estos objetos: ahí hay música y sonidos que ya no están disponibles en ninguna otra parte, desde discos obsoletos de una banda de rock progresivo argentino hasta grabaciones de organillos, con una gama infinita de rarezas entremedio.

Hay música que no ha sido ni jamás va a ser reeditada por las disqueras, y que está en parte importante guardada en esos platos plásticos, y gracias a San Internet hoy también en blogs de melómanos del mundo que se han dado la paja de recopilar y subir en formato digital miles de maravillas (lamentablemente el ambiente enrarecido del último tiempo en la red que se supone que es de todos ha sido invadida por los nefastos y odiosos y avaros de siempre y sitios como sellodicap.blogspot.com o discosvioleta.blogspot.com desaparecieron y siguen desapareciendo día a día; de todas maneras si uno busca encuentra, desde cumbia hasta metal, pasando por cueca, pa cuyos fanáticos dejo este link: http://www.cancionerodecuecas.cl/).

El dato ñoño: el CD es formalmente un formato supuestamente sin pérdida de calidad, ya que el audio digital que almacena está muestreado a 44.1 kHz, lo que según el teorema de Nyquist es suficiente para contener el rango de 20 Hz a 20 kHz que es capaz de percibir el oído humano normal. En realidad este rango depende de la persona y de la edad: la gente mayor escuchan menos frecuencias (más de alguno ha de cachar la típica talla colegial de ponerle un ringtone ultrasónico al celular y hacer sangrar las orejas de todos excepto del profe). Así, hay un rango mayor de frecuencias que algunas personas pueden oír y que no están disponibles en CD (alguna vez vi por ahí que aunque uno no “escuche” directamente estas frecuencias, el cuerpo igual las siente a través de los huesos, lo que suma también a la sensación de lo que se está oyendo; si alguien tiene esa información o alguna referencia se agradecería  que la posteara en los comentarios). Además, el hecho mismo de digitalizar la música añade una distorsión implícita que el vinilo no tiene. Por último, hay otro punto importante: las modas de grabación y las tecnologías disponibles actualmente que permiten hacer cosas como aumentar la capacidad de generar volumen (un video muy gráfico de esto, llamado “la guerra del volúmen”, se puede ver aquí: http://www.youtube.com/watch?v=3Gmex_4hreQ); el vinilo tiene un mejor manejo del rango dinámico, que es la capacidad de generar sonidos muy bajitos y sonidos muy altos dentro de una misma pista, lo que obviamente le da más belleza y complejidad a la música. En resumen, si uno escucha un vinilo siente más cosas que con un simple CD, otro punto a favor de las tecnologías análogas! (para ñoñerías más técnicas y una bonita foto en microscopio de la ranura de un vinilo ver http://francisthemulenews.wordpress.com/2011/01/03/que-suena-mejor-al-oido-un-vinilo-un-cd-o-un-dvd-de-audio/).

Hay hoy un pequeño renacer del vinilo, lo que me alegra caleta, y hasta hay un día en que se le celebra, el 3 de Mayo, pa quien le pudiera interesar:
http://www.lanacion.cl/fanaticos-de-la-musica-celebran-el-dia-del-vinilo-en-chile/noticias/2012-04-26/130312.html

No más clases de música

// noviembre 24th, 2011 // 2 Mentiras » // Corcheas, Litarutera

Ya no habrá más grandes obras como esta:

Extraño homenaje

// mayo 4th, 2011 // Na` que decir » // Corcheas, Videos

Un humilde y pequeño homenaje a quienes murieron la semana pasada, entre ellos el escritor argentino Ernesto Sábato.
Pareciera que na’ que ver, pero en realidad la vida nunca ha tenido sentido y es la muerte lo que da sentido a todo.
Disfruten este hermoso tema.

Vinilos: pasado y futuro.

// abril 17th, 2011 // Na` que decir » // Corcheas, Videos

Hace ya un tiempo que me vengo fascinando con los discos en formato Vinilo. He vuelto a encariñarme con portadas y a darme el tiempo de escuchar con atención alguna canción cuando llego del trabajo.

Este pequeño documental nos revela muchas cosas y emociona por todo lo que puede lograr una sola vida y a la vez en cuanto desprecio e indiferencia puede existir en otras. Los dejo con un bello registro de quien logró la colección más grande de discos sólo por amor a la música.

Lo vi en La Ciudad Letrada

La vuelta de los Esdrujulos

// noviembre 5th, 2010 // Na` que decir » // Corcheas

Recuerdo inolvidable como lo que no se puede olvidar.