“Los fantásticos libros voladores del Sr Morris Lessmore”
// mayo 17th, 2012 // 1 Valiente » // Revistas
Les dejo un corto muy bonito “The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore” del año 2011, especial para bibliotecarios.
eBriedad LiteRaria
// mayo 17th, 2012 // 1 Valiente » // Revistas
Les dejo un corto muy bonito “The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore” del año 2011, especial para bibliotecarios.
// abril 29th, 2012 // 3 Mentiras » // Revistas
En mi casa no alcanzó a tocarse un vinilo nunca; la tecnología de moda durante la primera parte de mi vida fue el cassete, el último y más compacto receptáculo análogo de sonidos, toda una revolución por su facilidad para manipular, transportar y hasta grabar y regrabar (luego vendría el CD y el mp3 y toda esa caca que escuchamos hoy). A pesar de eso, siempre alguno que otro vinilo juntando polvo en algún rincón conocido, esperando la próxima sesión de orden profundo para salir volando al purgatorio de las cosas obsoletas. Nunca me llamaron la atención hasta bien avanzada mi historia de melómano (creo que en los primeros años de universidad), cuando encontré una torrecita de vinilos en la pieza de guardar de mi abuelo, con algunas joyitas de Los Jaivas, Los Beatles, Lennon, Joan Baez, Creedence y otros, marcados con los nombres de mi mamá y de mis tíos y de amigos de ellos, ya que, como me explicaron, en esa época un disco era un objeto preciadísimo, traído muchas veces del extranjero y prestado sólo a los mejores amigos; en el caso de los que prestaron a mi familia al parecer fue mala idea porque nunca volvieron a sus dueños (después supe que otros discos con música más comprometida habían ardido por días en la chimenea en plena primavera del 73, junto con las camisas amaranto y otras cosas de mi tío, en un ataque de nervios paranóicos de mi abuela). Para mi fue todo un descubrimiento esta pila de objetos inmensos, super delicados y hasta medios mágicos: cómo era posible que esas ranuritas conservaran música? cómo llegaban los bajos eléctricos y coros y solos y silencios a salir de ese plato plástico?
No fue hasta que me conseguí un tocadiscos semi-desvencijado, guardado en la pieza de guardar de mis otros abuelos (donde encontré otra pila de discos, algunos ya inservibles por años y años de humedad y polvo), que pude esuchar el sonido cálido del vinilo por primera vez y de tan cerca; el movimiento del disco y la generación de ruido por simple roce y el cuidado con que había que tratarlos y la necesidad de limpiarlos de vez en cuando y las “papas fritas” (ese ruido como de fritanga que sale cuando los discos van perdiendo calidad o estan un poco sucios) enamoraron por siempre mi yo fetichista. Esto lo reconozco y me doy cuenta de lo tremendamente frívolo que puede llegar a ser uno, pero pasado el tiempo, cuando empecé a frecuentar boliches en San Diego y el Persa y cerca de Buchef y en las ferias libres en busca de antiguas cosas nuevas, me empecé a dar cuenta del valor fundamental de estos objetos: ahí hay música y sonidos que ya no están disponibles en ninguna otra parte, desde discos obsoletos de una banda de rock progresivo argentino hasta grabaciones de organillos, con una gama infinita de rarezas entremedio.
Hay música que no ha sido ni jamás va a ser reeditada por las disqueras, y que está en parte importante guardada en esos platos plásticos, y gracias a San Internet hoy también en blogs de melómanos del mundo que se han dado la paja de recopilar y subir en formato digital miles de maravillas (lamentablemente el ambiente enrarecido del último tiempo en la red que se supone que es de todos ha sido invadida por los nefastos y odiosos y avaros de siempre y sitios como sellodicap.blogspot.com o discosvioleta.blogspot.com desaparecieron y siguen desapareciendo día a día; de todas maneras si uno busca encuentra, desde cumbia hasta metal, pasando por cueca, pa cuyos fanáticos dejo este link: http://www.cancionerodecuecas.cl/).
El dato ñoño: el CD es formalmente un formato supuestamente sin pérdida de calidad, ya que el audio digital que almacena está muestreado a 44.1 kHz, lo que según el teorema de Nyquist es suficiente para contener el rango de 20 Hz a 20 kHz que es capaz de percibir el oído humano normal. En realidad este rango depende de la persona y de la edad: la gente mayor escuchan menos frecuencias (más de alguno ha de cachar la típica talla colegial de ponerle un ringtone ultrasónico al celular y hacer sangrar las orejas de todos excepto del profe). Así, hay un rango mayor de frecuencias que algunas personas pueden oír y que no están disponibles en CD (alguna vez vi por ahí que aunque uno no “escuche” directamente estas frecuencias, el cuerpo igual las siente a través de los huesos, lo que suma también a la sensación de lo que se está oyendo; si alguien tiene esa información o alguna referencia se agradecería que la posteara en los comentarios). Además, el hecho mismo de digitalizar la música añade una distorsión implícita que el vinilo no tiene. Por último, hay otro punto importante: las modas de grabación y las tecnologías disponibles actualmente que permiten hacer cosas como aumentar la capacidad de generar volumen (un video muy gráfico de esto, llamado “la guerra del volúmen”, se puede ver aquí: http://www.youtube.com/watch?v=3Gmex_4hreQ); el vinilo tiene un mejor manejo del rango dinámico, que es la capacidad de generar sonidos muy bajitos y sonidos muy altos dentro de una misma pista, lo que obviamente le da más belleza y complejidad a la música. En resumen, si uno escucha un vinilo siente más cosas que con un simple CD, otro punto a favor de las tecnologías análogas! (para ñoñerías más técnicas y una bonita foto en microscopio de la ranura de un vinilo ver http://francisthemulenews.wordpress.com/2011/01/03/que-suena-mejor-al-oido-un-vinilo-un-cd-o-un-dvd-de-audio/).
Hay hoy un pequeño renacer del vinilo, lo que me alegra caleta, y hasta hay un día en que se le celebra, el 3 de Mayo, pa quien le pudiera interesar:
http://www.lanacion.cl/fanaticos-de-la-musica-celebran-el-dia-del-vinilo-en-chile/noticias/2012-04-26/130312.html
// febrero 6th, 2012 // Na` que decir » // Revistas
Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas
Para desnudar la palabra encontré el libro Las palabras y las cosas de Michel Foucault, reconocido autor francés, este libro que explica ambos conceptos, y el porqué las cosas tienen nombre, y porque las palabras reflejan lo que las cosas parecen, entre muchos temas y fuentes que se entregan en este libro, el autor nos dice que las cosas llevan un nombre según lo que parecen. Casi como a merced de la lógica de un conjunto de personas que pensamos algo similar a un tiempo también similar.
Entre las palabras y las cosas, ¿hay una correspondencia esencial, o puede haber cosas que tengan lugar en un espacio distinto del de las palabras? ¿Qué papel desempeñaron los nombres, el discurso, el lenguaje, en esa arquitectura?
La publicación de esta obra en 1966 consagra a Michel Foucault como uno de los intelectuales más originales de su época. Aquí el autor aborda estas interrogantes y concluye que entre esas dos regiones tan distantes -las palabras y las cosas- existe un quiebre, un vacío, un confuso dominio, y que es por la naturaleza de ese desencuentro que las certezas y verdades supuestamente permanentes van cambiando a lo largo de la historia.
Copia textual del libro. “El proyecto de la obra es triple: primero es una arqueología, un estudio sistemático que busca reconstituir, a través de las obras de teóricos y pragmáticos, las configuraciones mentales que dan cuenta, desde finales del renacimiento, de la naturaleza de las ciencias y del modo en que éstas consideran a las “cosas”; segundo, es una investigación que intenta revelar la existencia y significación de obras que la historia de la cultura descuida constantemente; tercero, es una crítica que indaga a partir de qué ideas y de qué sistemas de ideas se formaron esas ciencias humanas que contribuyen a la ambigüedad del mundo actual. El rigor, la originalidad, la inspiración de Michel Foucault ofrecen una mirada radicalmente nueva sobre el pasado de la cultura Occidental y una concepción más lúcida de su confuso presente.”
Foucault examinó en detalle la evolución de la economía, la biología y la lingüística, terminando por dar cuenta del psicoanálisis y de la etnología- es la tarea que se impuso en este libro. ¿Es del hombre de quien hay que hablar? ¿Es él el objeto (y el sujeto) único del saber racional? Esto es lo que el autor pone en duda. Su analítica de la finitud muestra a la vez por qué la noción del hombre desempeña un papel tan eminente y usurpa, irrisoriamente, ese mismo papel.
Interesante investigación que nos hace reflexionar sobre el lenguaje oral y escrito que utilizamos, sobre el nombre de las cosas, sobre las cosas por si mismas y el espacio que ocupan. También hay episodios de historia, habla de las lenguas, del latín y sus raíces, de la mezcla de los idiomas en los pueblos más antiguos del mundo. Nos hace reflexionar sobre nuestra especie, una vez en clases un profesor de filosofía dijo: – Si en un sitio solitario se cae la rama de un árbol y no está ningún humano mirando, ¿eso es real? Buena pregunta, mejor pensar en la palabra y en el rumbo que podemos darle a el próximo nacimiento de la revista N° 9, si quieres participar envía tu texto a elpajaroverde@gmail.com recuerda que el tema central es la palabra, dejamos la invitación abierta para todo quienes quieran participar.
// enero 13th, 2012 // 2 Mentiras » // Revistas
Dos cosas:
Cosa dos, un fragmento de un cuento de Foster Wallace con el que rallé la papa, ahí les va:
Entrevistas breves con hombres repulsivos
E.B. n.° 20, XII – 1996 New Haven, Connecticut (Fragmento)
“La descripción que hizo ella de la violación, de ciertas cuestiones logísticas que estoy omitiendo, fue larga, detallada y retóricamente inocente. Me sentí cada vez más triste, oyéndola, intentando imaginar lo que ella había sido capaz de lograr, y me sentí cada vez más triste porque a medida que nos alejábamos del parque yo ya había sentido aquella punzada de decepción, quizás incluso de furia, al desear que ella me lo hubiera puesto más difícil. Que su voluntad y sus deseos se hubieran opuesto un poco más a los míos. Este fenómeno, por cierto, se conoce como el axioma de Werther, según el cual, entre comillas, la intensidad de un deseo D es inversamente proporcional a la facilidad con que D es satisfecho. También se conoce como Romance. Y me sentí cada vez más triste porque ni una sola vez, por lo visto – esto te gustará -, ni una sola vez se me había ocurrido hasta ese momento lo muy superficial que era mi manera de abordar a las mujeres, por entonces. Ni malvada ni depredatoria ni sexista, simplemente superficial. Como mirar sin ver, como comer sin hartarse. No sentir, sino quedarse en la superficie. Y mientras tanto, dentro del relato, ella seguía debajo del psicópata cuyo pene seguía dentro de ella, observando las huellas de sus pulgares mientras él intentaba a su vez acariciar la cabeza de ella, viendo el corte reciente y comprendiendo que era su propia sangre lo que el tipo había usado para hacerse la marca en la frente. Que no era una runa ni un jeroglífico en absoluto, yo lo sabía, sino un simple círculo, el Ur-vacío, el cero, ese axioma del Romance que llamamos matemáticas, lógica en estado puro, en donde uno no es igual a dos y nunca puede serlo. Y el color moka y los rasgos aquilinos del, entre comillas, violador, podían ser muy bien brahmánicos en lugar de negroides. En otras palabras, arios. Aquellos y otros detalles ella se los reservó: y no tenía razón para ello, créemelo. Y yo tampoco… No consigo, por mucho que lo intento, recordar si ella se comió el adhesivo con el precio ni lo que pasó con la manzana, si la tiró o qué. Términos como amor, alma o redimir que yo creía que solamente se podían usar entre comillas, clichés gastados. Créeme que puedo entender la tristeza insondable del mulato en aquellos momentos. Yo…”
(Del libro de relatos “Entrevistas breves con hombres repulsivos”, David Foster Wallace)
Cosa uno: haciendo algo de investigación he llegado a algo de información sobre Hugo Verriest, tatarabuel

// noviembre 24th, 2011 // 2 Mentiras » // Revistas
Ya no habrá más grandes obras como esta:
// octubre 26th, 2011 // Na` que decir » // Revistas
“Tenía la cara enjuta y la voz chillona. A los veinticinco años le echaban cuarenta. Desde los cincuenta no representó ninguna edad. Y, siempre silenciosa, erguido el talle y mesurados los ademanes, parecía una mujer de madera que funcionara automáticamente”
Gustave Flaubert refiriéndose a Felicidad, un personaje del libro Un alma de Dios
En este libro también conocido como Un coeur simple, Un corazón sencillo se cuenta la historia de lo que ocurre al interior de la casa de madame Aubain, quien tenía una criada llamada Felicidad.
Un alma de Dios fue escrito en el año 1877. Su lectura nos muestra la burguesía del siglo XIX: su hipocresía, mediocridad y servilismo. Felicidad, la criada, una mujer muy bondadosa vive rodeada en este entorno hostil. Flaubert con sutileza denuncia las enormes diferencias que existen en las clases sociales de aquella época, donde generaciones de vidas están destinadas a servir y otras generaciones, los menos están destinados a ser servidos.
El loro se llamaba Lulú. Tenía el cuerpo verde, rosa la punta de las alas, la frente azul y el buche dorado.
Pero se empeñaba en la molesta manía de morder la percha, se arrancaba las plumas, esparcía su excremento, derramaba el agua del recipiente donde se bañaba; a madame Aubain la importunaba, y se le dio para siempre a Felicidad. p .66
Gustave Flaubert fue un escritor francés. 1821 – 1880. Es considerado uno de los mejores escritores occidentales. Es conocido por la genial novela titulada Madame Bovary. Donde muestra su maravillosa y exacta pluma, le mot juste, traducido del francés como la palabra exacta, un escritor digno de estudios lingüistas, quines lo mencionan por su entrañable retórica y su particular forma de rescatar la realidad.
Yo estimo mucho a este autor, es uno de mis favoritos, he averiguado sobre su vida, él vivió con su familia, era un tipo muy nervioso, de todas formas viajó fuera de Francia y que su madre siempre lo alentaba a seguir escribiendo. Fue un tipo raro, poco convencional, por eso me gusta.
Alma de Dios lo encontré en la biblioteca en la que trabajo, a su vez también está en mi propia biblioteca, aunque con el título Corazón sencillo, es muy simple de leer, es breve, te acompaña en cualquier sitio o trayecto, cero complejidad, simplemente te dejas caer en Flaubert y su bello personaje Felicidad, el nombre dice mucho, ¿no?
// julio 20th, 2011 // 1 Valiente » // Revistas
SUPER ESPECIALISTAS EN FIESTAS INFANTILES
(10 AÑOS DE EXPERIENCIA)
TAN BIEN EL INFALTABLE BARRNY
“SU FIESTA DE DIA DE NIÑO O CUMPLEAÑO DE SU CHICO(A) LA CUAL ES MUY IMPORTANTE”
elpajaroverde_empresas@gmail.com
// julio 18th, 2011 // Na` que decir » // Libros, Revistas
Hace unas semanas terminé de leer este libro y me pareció en principio un texto simple escrito en primera persona en donde la voz narrativa es el propio Sábato. Luego al avanzar más la lectura comencé a descubrir el mundo político del escritor y me pareció alucinante en el sentido de que él muestra la historia y los procesos del siglo pasado como una forma de hacer un vértice desde su verdad. Sábato vivió en Europa durante un tiempo, estudió Física, luego decepcionado un poco del ambiente, decidió regresar a Argentina.
Este libro es contingente porque habla de las guerras que hubieron en el siglo pasado, habla de lo que ocurrió entre las naciones, habla del Comunismo y su caída, habla de la explotación del hombre por el hombre, aparece la figura de Marx y de cómo se fue creando el sistema que tenemos hoy, en donde existen muchas contradicciones, ya sea porque algunos tienen demasiado dinero, otros nada, y otros por dinero hacen lo que sea, destruyendo la naturaleza. Me parece que estas premisas son las que la mayoría vemos hoy, pero aún así Sábato da esperanza y da un mensaje a la juventud lleno de fuerza y convicción.
Yo hago otra lectura a este libro. Muchos hablamos y hablamos sobre los tiempos de hoy, pero en realidad ¿qué haríamos si tuviésemos mucho dinero? ¿Cómo seríamos frente a los otros? ¿Cómo nos comportaríamos con las otras personas? ¿Qué decisiones tomaríamos?
Fragmentos para compartir
“El ser humano es esencialmente contradictorio, y hasta el propio Descartes, piedra angular del racionalismo, creó los principios de su teoría a partir de tres sueños que tuvo ¡Lindo comienzo para un defensor de la razón” p.78
“…la literatura me permitió expresar horribles y contradictorias manifestaciones de mi alma, que en ese oscuro territorio ambiguo, pero siempre verdadero, se pelean como enemigos mortales. Visiones que luego expresé en novelas que me representan en sus parcialidades o extremos, a menudo deshonrosas y hasta detestables, pero que también me traicionan, yendo más lejos de lo que mi conciencia me reprocha.” p .79
En este párrafo deduzco que el escritor se refiere a lo que siente cuando escribe, se observa a sí mismo en el ejercicio de la prosa, o de la creación del mundo de sus novelas y señala que su mundo es ambiguo, que puede ser blanco o negro y que va más allá de su propia conciencia. Interesante reflexión al escribir sobre su propio oficio, el del escritor frente a la obra.
“El edificio donde estaba ubicada la UNESCO había sido sede de la GESTAPO, y aquella atmósfera enrarecida con trámites burocráticos resquebrajo una vez más el universo kafkiano en el cual me movía. Hundido en una profunda depresión, frente a las agua del Sena, me subyugó la tentación del suicidio”. p. 90
El escritor luego de tener estados depresivos, comienza a escribir una novela en donde un pintor desesperadamente intenta comunicarse. En algunos casos, escribir es una salvación.
En otro párrafo nos dice: “No hay nadie que haya jamás escrito, pintado, esculpido, modelado, construido, a no ser para salir de su infierno.” ¡Absoluta verdad, querido, admirado y sufriente Artaud! p. 91
“La mayor nobleza de los hombres es la de levantar su obra en medio de la devastación, sosteniéndola infatigablemente, a medio camino entre el desgarro y la belleza”. p. 196
Luego en el epílogo del libro Sábato nos dice:
“Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso: salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos por el otro, esperemos, con quien extiende de sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizás ya lo está haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno”. p. 213- 214
Él, en el final de su vida nos hace un llamado a unirnos hacia algo, hacia el otro, hacia la misericordia. Considero bello su mensaje, sobre todo ahora en este siglo xxi, donde las redes sociales lideran y donde todo se sabe al instante. Bello libro Antes del fin, lo recomiendo a todos los que quieran y puedan leerlo.
// junio 7th, 2011 // 3 Mentiras » // Revistas
Es difícil hablar de decrecimiento frente a la pantalla y pensando en que al apretar ENTER estas líneas serán publicadas. ¿Quién estaría dispuesto a botarlo todo, a darle off de manera definitiva a su PC, y luego a su celular, para después pararse y recorrer la casa estirando el dedo sobre decenas de botones, y seguir por las casas de los vecinos y de los vecinos de los vecinos, hasta los confines de la ciudad, hasta los límites de la civilización de una vez y para siempre? Uf, es que esté libre de pecado que presione el primer botón.
Compulsión. Masa. Estas son palabras claves de nuestro libro sagrado contemporáneo. Ocurrió un día que hombres comenzaron a darle capacidad de procesamiento de información (defina procesamiento, defina información) a la materia; por tanteo llegaron a un bicho llamado transistor, el ladrillo básico con que se construyen todos los chips de todos los computadores (y por “computador” me refiero desde un reloj-transformer hasta un laptop blanco con manzanita), y que no es más que una “llave de paso” pero que funciona con electricidad, permitiendo así atrapar la lógica y su baile, que albergan parte importante de cómo piensan los humanos, en lo inanimado. Y bueno, como la electricidad es muy chica, más hombres se avisparon y metieron todo esto dentro de un diminuto cristal hecho con arena (arena = silicio=chip, y de ahí silicon valley, blablabla). Así empezó la carrera: compulsión, masa. De a poco fueron metiendo más y más cosas dentro de estos cristales de arena, siguiendo una falsa verdadera ley de un tal Guatón Moore (ver “Ley de Moore”, Wikipedia), para paulatinamente ir sacando más y más dinero de los bolsillos de los compulsivos, los descerebrados: todos nosotros. La gallina de los huevos de oro, la máquina de hacer dinero de la industria tecnológica actual es difícil de entender: al meter más y más capacidad de procesamiento (defina procesamiento) en un trozo de cristal de silicio, el costo de objetos más complejos, con más luces y con más memoria y con mayor velocidad y mejor imagen o sonido o lo que sea, es menor. Por otra parte, y aquí probablemente es donde la serpiente se muerde la cola, si uno hace estos objetos más y más pequeños, funcionan mejor: más rápido y usando menos energía. Es un camino inacabable de ambición – económica, intelectual – sustentado por todos nosotros que compramos cada una de las basuras que se lanzan al mercado. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué cada año salen celulares y computadores más pequeños y mejores y muchas veces más baratos? Bueno: ley de Moore (ver “Ley de Moore”, Wikipedia). Como el miniaturizar estos sistemas implica hacerlos mejores y en mayor cantidad y más baratos, y como los babosos de los consumidores estamos dispuestos a comprar cualquier huevada que el mercado lance con más luces y sonidos, este es un proceso de generación de dinero infinito.
Pero no. Hay muchas razones por lo que esto no es infinito. Una de ellas, la aburrida, es porque los transistores están llegando a ser del tamaño de los átomos, y como no hay ladrillos más pequeños, cagatum est. La razón grande, grandísima para que este proceso no continúe eternamente, o al menos de la forma en que se ha estado llevando a cabo hasta ahora, es decir con sólo una parte de la humanidad ganando mucha plata y desequilibrando aún más la balanza, es que esto tiene impactos inmensos en el medioambiente, en la desigualdad social, en la continuidad del dominio de los países del primer mundo sobre el resto, en el embrutecimiento y la promoción del consumo entre la gente, en la deshumanización de muchas actividades, en la saturación de la disponibilidad de información que lleva a la abulia y al desinterés, y un gran etcétera.
Pero carajo, ¿quién podría negar que la tecnología ha posibilitado grandes cosas? Partiendo por el cerebro global, internet, que ha permitido la democratización (aunque atentos con esto, ya que no todos tienen computadores ni los saben ocupar, y obviamente los que se quedan afuera son los que suelen quedarse fuera en todo lo demás) de los medios de generación y recepción de información, la disponibilidad de más películas, música, libros e imágenes que lo que podríamos ver en cinco vidas, la posibilidad de comunicarse desde casi cualquier parte del mundo hacia cualquier otra y así tantas otras maravillas. ¿Estamos dispuestos a botar todo eso? ¿Es el camino? Hay mucha gente que dice que sí (ver “Unabomber”, Wikipedia; también neoludismo y las miles de páginas que – absurdamente o no – pueblan la red con estos temas) y que es radical al decirlo. Esto va a colapsar por algún costado, y quiero estar aquí para verlo. ¿Se sustenta la red, se sustenta la sociedad actual o la que tenemos en mente para el futuro sin este monstruoso mercado tecnológico? Sólo los años lo dirán.
Me gustaría referirme ahora a mi utopía o al menos de algunas ideas acerca de cómo creo que debería ser este asunto. Pero antes, un par de palabras en relación a una utopía de otros, actual, y que me parece grotesca. Me refiero al grupo de ignorantes que creen que podemos parar esta máquina utilizando casas sustentables y zapatos sustentables y celulares sustentables que lo son porque alguien les dijo, y que piensan lo que piensan básicamente por moda y no por un proceso interno de reflexión. Claro, la casita tiene todas las bondades de una planta en cuanto a sustentabilidad, pero está equipada con la máxima tecnología, que para ser producida tuvo que devastar algunas toneladas de recursos naturales y energía, necesarios en todos los niveles, desde lo necesario para producir cada uno de los cientos de procesadores o sensores electrónicos que contiene para controlar sus condiciones hasta las vacas y lechugas consumidas por los obreros que la pensaron y construyeron. Y más aún, esta utopía nos dice que la casita debe estar situada a las afueras de la ciudad, en un terreno verde y descampado. O sea, sólo los ricos pueden acceder a ello. Me parece de un egoísmo inmenso.
Creo firmemente que hay que parar. Esto debería hacerse de manera inteligente, con planificación. Hay que podar las ramas que no sirven, fundamentalmente el consumo impulsivo y el uso excesivo de los recursos (ha pensado ud. alguna vez cuánto gasta en recursos (litros de agua limpia, árboles, aire puro, energía) un mail? una tarde entera de chateo por messenger?). Hay que enfocar los esfuerzos en aplicaciones que sean útiles a la mayor cantidad de gente posible. Hay que tener una evaluación del impacto que tiene cada “acto tecnológico” (desde hacer un click hasta producir un iphone) y crear modos de equilibrar la acción con su efecto (ahora, ¿cuál es a su vez el costo en energía/recursos de esta evaluación?). Así, cada persona tendría consciencia de qué es lo que está haciendo realmente al utilizar la tecnología. Y esto, obviamente, requiere del entendimiento de estos procesos y de divulgación y educación en este sentido. También creo que el desarrollo de tecnologías se debería distribuir de manera igualitaria entre los países, y que no ocurra lo que tenemos hoy en día, donde las naciones ricas generan y generan porquerías tecnológicas que los países pobres compran como cajas negras (i.e. sin tener idea qué hay dentro), a cambio de recursos naturales y de libertad para explotar su medioambiente y a su gente a destajo.
Pero, por sobre todo, creo que hay que tener siempre conciencia de que podríamos vivir sin todo esto. Deberíamos comportarnos como si esto fuera un regalo, pero no basar nuestras vidas en ello (la abundancia no es tener mucho, es querer poco, como me dijo una vez la Flo que había dicho no se quién). Es extraño pensar que hoy en día lo que no está en internet, lo que no tiene un sitio o de lo que nadie hace referencia en algún foro es lo realmente raro y muchas veces interesante, y probablemente si seguimos como vamos esta tendencia irá creciendo (algún día lo realmente valioso será lo ingoogleable). Y ese es el gran problema: lo que tienen planificado para nosotros estos energúmenos es que la tecnología pase a ser cada vez más parte de nuestra vida, que tengamos juguetitos colgando por todo el cuerpo y enchufado hasta en los más recónditos orificios, que hagan diversas, luminosas y llamativas estupideces que probablemente no necesitamos pero que llegaremos a necesitar porque ellos así lo están decidiendo (ver “Body Area Network”, Wikipedia). Tiene que haber un tercer camino, donde se sepa usar todo este bien, todos estos litros de sudor y lágrimas y sangre (mal que mal, el progreso tecnológico históricamente ha ido asociado con guerras y explotación y muerte) que la humanidad ha conquistado para sí, y enfocado hacia el beneficio de la mayoría.
// marzo 11th, 2011 // 2 Mentiras » // Revistas
Del libro Semiótica para principiantes
Porque la realidad la vemos desde el ojo humano, lo que no quiere decir que la realidad sea efectivamente como la vemos. S. M. I.
Este libro de Paul Cobley – Litza Janz, lo encontré espectacular, ya que explica algo tan genial, como es la Semiótica en palabras medianamente simples.
Es interesantísimo este libro, porque te inserta al mundo de la semiótica y te da un paseo por diversos autores dedicados a esta materia, desde años remotos hasta hoy.
La lectura que hice, yo creo que ha sido funcional, porque he buscado el para qué nos sirve la semiótica, entre otros apuntes que considero importantes.
La escritura representa la lengua. La razón de la escritura es representar la lengua. Derridá p.90
Saussure, un semiótico de los principios de la fundamentación de esta materia, planteó que un signo en bidimensional, algo así como una moneda de doble cara, explicado en el libro Mitologías del francés Roland Barthes.
Saussure explica que en un signo existe una pequeña escala, por así decir de significaciones; el significante y el significado. El primero percibe ese algo que vemos y el significado lo decodifica, Saussure lo indica como “Pensamiento sonido”, ¡que interesante!
Barthes entrega un ejemplo que ayuda mucho, si vemos a un novio que va a dejar unas rosas a su novia, podríamos decir que esas rosas son pasionales, pero ¿qué ocurre cuando vemos unas rosas en un florero? ¿Decimos que son rosas pasionales? No, no lo decimos porque es otro el contenido de los signos que vemos cuando vemos un florero con rosas.
“Si la semiosis es el flujo continuo de la significación, la semiótica es la doctrina de los signos” p. 102 Yo diría que la semiosis es la comprensión ilimitada de la realidad y de la significación que damos a las situaciones cotidianas y la semiótica es lo que ayuda a entender esa realidad, de acuerdo al signo. La semiosis se instala en el espacio y la semiótica se instala en los signos que se encuentran en el espacio, es como si la semiótica fuera subconjunto de la semiosis, pero esta relación no es recíproca porque los signos están dentro de la semiosis. ¿Se entiende?
Pasando a otro tema, también interesante, Félix Vodicka 1909 – 1974, estructuralista checoslovaco, habla sobre la relación entre la obra y el lector. Y destaca;
Cómo se percibe la obra.
Qué valores se le atribuyen.
En que forma se presenta ante aquellos que la perciben estéticamente.
Que conexiones semánticas evoca.
En qué entorno social existe.
En qué orden jerárquico.
Estos puntos nos enseñan a observar la relación que existe entre obra y lector, me parecen útiles al momento de realizar un análisis literario, comentario o crítica de libros.
Por otra parte y volviendo a la búsqueda de la funcionalidad en la semiótica, la obra de Jacobson y de la Escuela de Praga anticipan muchos temas que interesan a la semiótica contemporánea, tales como:
La estructura de múltiples capas de la semiosis.
La relación de los textos (estéticos) con las normas y valores que sostienen las instituciones.
La relación de los textos (estéticos) con valores que trascienden el ámbito estético.
El papel del contexto en el sentido de los textos.
El papel del lector en la actualización de los textos.
Entre estas temáticas se mezclan tópicos, tendencias, conceptos, paradigmas, escuelas de aprendizajes, estructuralismo, épocas, historia, política, estética, autores, semiólogos, lingüistas, entre muchas otras ramas ligadas al humanismo, la historia del mundo, la historia de la cultura, la historia del arte, ¡Qué interesante!.
Humberto Eco, italiano experto en Semiótica, dice “Quizá cuando la utilicemos con suficiente perspicacia, la semiótica se convierta en una herramienta de predicción”. P. 162
Me acuerdo de algo que podría servirnos para explicar la funcionalidad de la semiótica como herramienta de predicción, por ejemplo si vemos una planta en donde sus formas son similares al órgano reproductor femenino, se tiende a creer que esa planta ayudaría a combatir los dolores de los ovarios cuando una mujer posee su periodo menstrual, es tan solo un ejemplo, pero podríamos decir que todo el siglo XVII, se creyó en esta idea, luego se hizo un estudio científico en donde se descubre que el parecido de la planta no tenía relación con la mujer, en este caso la semiótica, ayudada también de la sintomatología en la biología nos ayudaría a observar la realidad desde la visión más verdadera para nosotros los humanos, ya que tendemos a nombrar las cosas lo que parecen, lo que no quiere decir que las cosas eso son. Esto también lo explica Michel Foucault en el libro Las palabras y las cosas.
Humberto Eco señala que la semiótica pertenece a un horizonte muy amplio, tanto así como la historia entera.
Es complicado hablar de semiótica, ¡si gustan pueden dejar aquí comentarios y luego hablamos!
Bibliografía:
Mitologías. Ronald Barthes
Las palabras y las cosas. Michel Foucault
Recuerdos de lo que escuché en el Postítulo de Semiótica en la Universidad de Chile, Marzo – Diciembre 2009.